Rocío Gómez-Pastrana
Vamos a ver si consigo contaros esto sin emocionarme demasiado. Cada vez que pienso en nuestro viaje de fin de carrera a Riviera Maya, me dan unas ganas locas de hacer las maletas y volver. Lo digo en serio.
Fueron cinco años de carrera. Trabajos de fin de grado, prácticas interminables, parciales que parecían no acabar nunca. Todo ese esfuerzo físico y mental pedía a gritos un cierre por todo lo alto en el Caribe. Spoiler: valió cada maldito segundo.
Antes de salir: la organización (lo más fácil del mundo, y eso que somos un grupo caótico)
Mi grupo de amigas necesita tres semanas de encuestas en WhatsApp solo para quedar a tomar un café. Cuando empezamos a plantear el viaje, yo ya me olía el desastre. Pero al cruzar nuestros caminos con Sky Project, la historia cambió por completo. Fue sorprendentemente fácil.
Reservamos dando solo 20€ de entrada. El resto lo fuimos pagando en plazos súper cómodos. Para universitarios que viven al día, encontrar facilidades así es un alivio tremendo. Además, nos dieron unas papeletas de autofinanciación. Las rifamos entre familiares y conocidos, logrando quitarnos un buen pico del precio final.
Y lo que más me tranquilizó antes de salir fue descubrir la cantidad de servicios que llevábamos incluidos desde el minuto uno. Vuelos, maleta facturada, traslados, tarjeta SIM para tener internet nada más aterrizar, seguro médico... Cero preocupaciones. Literalmente, solo tuvimos que meter los bikinis en la maleta.
El momento en que el avión aterriza y te das cuenta de que esto es real
Pisamos Cancún y el bofetón de calor fue instantáneo. Ese calor húmedo, espeso y tropical que te envuelve entera y te confirma que España queda muy lejos. Miras por la ventanilla del autobús, ves la primera palmera y lo piensas. Lo hemos conseguido.
Ahí estaba el staff de Sky Project esperándonos en el aeropuerto con nuestro welcome pack. Transmitían esa seguridad absoluta de tenerlo todo bajo control. Desde ese instante nos olvidamos de la logística, ellos la llevaban al milímetro y nosotras solo teníamos que dedicarnos a disfrutar.
Los cenotes: el plan que más esperaba y el que más me flipó
Jamás había pisado un cenote. Y al ver uno en persona entiendes perfectamente por qué la gente vuelve fascinada. Son pozos naturales de agua increíblemente turquesa escondidos en mitad de la selva. Tienen una luz tan mágica que parece puesta a propósito para una sesión fotográfica. Brutal.
Nuestra excursión combinando Quads ATV, cenotes y tirolina se coronó como una de las mejores tardes del viaje. Atravesar la selva en quad, sintiendo el aire y con buena música, te deja con la adrenalina por las nubes. Tirarte después a ese agua fresquita desde las rocas fue un momento sin palabras. A día de hoy, las fotos de esa tarde siguen siendo mis favoritas de Instagram. 💚
Chichén Itzá: sí, la cultura también mola (mucho)
Voy a ser sincera. Antes de ir, no era el plan que más me emocionaba. Con 23 años y el cerebro aún frito por los exámenes, pensar en visitar ruinas me daba un poco de pereza. Me equivoqué por completo.
Tener Chichén Itzá delante impone. Su tamaño, la energía que desprende el lugar y escuchar todo lo que ocurrió allí te pone la piel de gallina, te guste la historia o no. Para rematar el día, paramos a bañarnos en un cenote cristalino y terminamos paseando por Valladolid. Es un pueblecito colonial precioso lleno de casas de colores. Te enamora al instante.
Fue el día más cultural del viaje y lo recuerdo con el mismo cariño inmenso que las noches de fiesta.
Isla Mujeres + Boat Party: el día más épico. Sin discusión.
Si me obligaran a quedarme con un solo día de todo el viaje, sería este. Y pongo la mano en el fuego a que todo mi grupo opina lo mismo.
Imagina un barco enorme repleto de universitarios, sol a raudales, temazos sonando a todo volumen y el azul infinito del Caribe. Eso es la Boat Party. Al final del trayecto te espera Isla Mujeres, un rincón tan bonito que parece que no puede ser real. Paseamos por el centro, comimos con vistas al mar y volvimos arrastrando ese cansancio feliz que solo te deja un día perfecto de agua y sol.
Ese día no tuvo ni un solo altibajo. Fue un diez de principio a fin.
Coco Bongo: la noche que no acaba nunca
Vale. Hablemos de Coco Bongo. Es difícil describirlo sin sonar exagerada, pero es que es una auténtica locura.
No por nada es la discoteca más mítica del Caribe. Tienes acróbatas volando literalmente sobre tu cabeza y shows en directo que te dejan con la boca abierta. La música no da tregua. Se respira un ambiente increíble donde todo el mundo va a darlo todo y se nota en el ambiente. Luego enganchamos con el After en Santino, que venía incluido, para estirar la noche hasta el límite.
Entramos en la habitación del hotel cuando el sol ya picaba.
Las Pool Parties y las noches en el hotel: el nivel no baja en ningún momento
Me sorprendió muchísimo que incluso los supuestos "días de descanso" tenían un ritmo espectacular. El propio hotel montaba unas pool parties y fiestas temáticas de otro nivel. Al coincidir tantos grupos universitarios, la juerga era constante y el rollo era inmejorable.
Me acuerdo de estar flotando en la piscina a media tarde, rodeada de amigas, escuchando música con el sol en la cara. Solo pude pensar: esto es exactamente lo que debería pasar después de entregar un TFG.
El staff: esto lo cambia todo
El equipo de Sky Project se merece un monumento. Estuvieron pendientes las 24 horas del día. Si surgía una mínima duda, la resolvían antes de que llegara a ser un problema. Y lo hacían con una actitud fantástica, como si estuvieran disfrutando del viaje tanto como nosotras.
Marcan la línea entre unas buenas vacaciones y un viaje que recuerdas toda la vida. Repetiríamos con ellos con los ojos cerrados.
¿Lo recomendaría?
Sí. Mil veces sí. 💚💚💚💚
Si estás en tu último año de universidad y todavía le dais vueltas al destino, dejad de buscar. Parad un segundo y mirad el programa de Sky Project en Riviera Maya. Lo tiene todo. Facilidades de pago, unas excursiones alucinantes y una atención de diez.
A mí solo me da pena no poder revivirlo por primera vez. Menos mal que nos quedan miles de fotos, vídeos interminables y un grupo de WhatsApp que sigue bombardeando recuerdos cada semana.
Inolvidable. De verdad que sí.



Triple Superior
Doble Superior

