Por: Álex C.H. Más de playa que de montaña
No soy el típico que deja reseñas largas en internet. Sin embargo, siento que con este viaje tenía que hacer una excepción. Si estás en ese limbo de dudar si ir o no a Punta Cana para celebrar tu fin de carrera, esto te interesa.
La respuesta es corta: ve. Sin pensarlo.
La respuesta larga te la desgrano aquí abajo.
Cómo organizar a un grupo donde nadie decide nada
Mi clase es especialista en hablar mucho por el grupo de WhatsApp y concretar cero. Llevábamos meses con el famoso "chicos, hay que mirar lo del viaje" acumulando polvo en el chat. Al final, alguien mencionó a Sky Project y en apenas una semana teníamos todo cerrado.
El proceso fue sorprendentemente fácil. Pusimos 20€ para asegurar la plaza y el resto lo fuimos abonando mes a mes. Para un universitario que rasca los últimos euros, esto es un salvavidas. No necesitas soltar todo el dinero de golpe ni depender de que el amigo tardón pague a tiempo. Y aquí es donde notas que los servicios de la agencia están pensados para la vida real: cada uno paga lo suyo, a su ritmo. Cero dramas.
Desde el primer cruce de correos se notaba que sabían lo que hacían. Respondían rápido y claro. Todo salió exactamente como prometieron.
El primer golpe de calor caribeño
Nueve horas de vuelo. Llegas a Punta Cana, sales del aeropuerto y te choca de frente ese calor húmedo inconfundible. Ahí estaba el equipo esperándonos con un cartel y una energía que te activaba al instante. Media hora de traslado y, de repente, el resort.
Voy a ir al grano. El hotel era espectacular. De esos lugares que te hacen plantearte si podrías quedarte a vivir allí para siempre. Piscinas enormes, la playa literalmente a dos pasos, buffet libre, animación constante... Y eso que el primer día apenas habíamos deshecho la maleta.
Isla Saona: la postal caribeña sin filtros
Si solo pudieras hacer una excursión en todo el viaje, tiene que ser esta. Ir en catamarán a Isla Saona es lo que todos imaginamos al decir "Caribe". Agua totalmente turquesa. Arena blanca. Palmeras kilométricas. Y una tranquilidad que no existe en las ciudades.
Arrancamos la mañana a tope de música desde el barco. Hicimos una parada en una piscina natural en pleno océano. Sí, de pie en medio del mar, rodeados de estrellas de mar. Parece un decorado, pero es cien por cien real. Después tuvimos tiempo libre en Saona para desconectar, explorar un poco y comer.
La vuelta fue otro rollo: una auténtica Boat Party. Música, baile, barra libre y el atardecer cayendo de fondo. Llegamos al hotel con esa cara de felicidad absoluta que solo te da un día perfecto de sol y playa.
Barro, buggies y el cenote escondido
No le tenía tanta fe a este plan y acabó siendo de mis días favoritos. Conducir buggies por la selva dominicana es adrenalina pura. Tierra, polvo, derrapes y todo el grupo gritando en pleno caos.
Justo cuando crees que no puedes mancharte más, paras en un cenote subterráneo. Bañarte en esas cuevas naturales, con una luz que parece sacada de otra dimensión, te reinicia por completo. Para rematar el día acabamos en Playa Macao. Una playa salvaje, sin turistas masificados ni mil chiringuitos. Solo nosotros, arena y buenas olas. Llegué a la cama destrozado, pero con una sonrisa enorme.
La locura de Coco Bongo es real
Te cuentan muchas cosas de este sitio, pero hasta que no entras, no lo entiendes del todo. Acróbatas volando literalmente sobre tu cabeza, lluvias de confeti, shows en vivo brutales. La energía del lugar te atrapa al segundo y todo el mundo está ahí para dejarse llevar.
Nosotros teníamos entrada VIP gracias a la agencia. Zona reservada, barra libre y cero colas en la puerta. Ojo, cuando llegas y ves a cientos de personas esperando fuera para entrar, valoras muchísimo ese detalle. La noche no acabó ahí. La alargamos en el after de Santino y volvimos al hotel cuando ya había salido el sol.
Días de hotel que no son de relleno
A veces piensas que los días sin excursiones van a ser un bajón. Me equivoqué por completo. Las Pool Parties que montaban en el hotel, con DJ y animación propia, mantenían el listón altísimo. Por la noche, las fiestas temáticas hacían que siempre tuvieras un planazo disponible. Todo estaba diseñado para divertirte a cualquier hora, pero dándote el margen suficiente para tirarte en una hamaca a dormir si el cuerpo te pedía una tregua.
El contraste cultural que no esperaba
Voy a ser sincero. Visitar Santo Domingo no encabezaba mi lista de prioridades para un viaje de fiesta. Pero la Ciudad Colonial me cerró la boca. Es Patrimonio de la Humanidad y enseguida entiendes el motivo. Pasear por esas calles de piedra rodeado de tanta historia te cambia el chip por unas horas. Lo combinamos con una parada en un cenote y quedó un día redondo.
El staff: la pieza clave del viaje
Quiero dejar esto claro porque marca la diferencia entre un viaje bueno y uno inolvidable. El staff de Sky Project lo eleva a otro nivel.
Estaban ahí las 24 horas. Si surgía cualquier mínima duda, la solucionaban antes de que nos diéramos cuenta. No se limitaban a hacer su trabajo de guías; realmente querían que tuviéramos la mejor semana de nuestra vida y se notaba en su actitud. Ese nivel de implicación humana no abunda y, cuando lo encuentras, lo agradeces infinito.
¿Repetiría con Sky project?
Mañana mismo. Lo recomiendo con los ojos cerrados a cualquier grupo que esté peleándose ahora mismo en WhatsApp por elegir destino.
Punta Cana lo tiene todo. El mejor clima, fiestas épicas, y hacer el viaje con un equipo detrás te quita de encima todos los dolores de cabeza de la organización.
Terminar cinco años de carrera es un momento importante. Puedes celebrarlo bien, o puedes celebrarlo por todo lo alto. Y te aseguro que, con este viaje, cierras la etapa universitaria por todo lo alto. 🌴



Triple Superior
Doble Superior

